La pieza del mes de otoño fue presentada por el exjugador de básquet Fernando Romay y el hormero Pep Rotger el sábado 31 de octubre.
Está formada por las hormas de madera de los exjugadores de baloncesto Fernando Romay Pereiro (La Coruña, 1959) y Fernando Martín Espina (Madrid, 1962-89). Estas fueron fabricadas por el hormero Pep Rotger Seguí (Selva, 1960) a mediados de los años ochenta, quien las ha dado recientemente al Museo.
Estas hormas esconden una historia muy curiosa. Debido al tamaño de sus pies, los dos exjugadores de baloncesto (que entonces militaban en las filas del Real Madrid), tuvieron que venir a Mallorca para conseguir unos zapatos de la marca Yanko. El problema era que, en la tienda de Yanko de la capital, donde compraban habitualmente los jugadores de la plantilla del Real Madrid de baloncesto, no había zapatos de las tallas de Romay (un 56,5) y Martín (49) por la peculiaridad de sus pies: los de en Romay porque eran muy largos, y los de Martín porque eran muy anchos.
Los zapatos de Romay y Martín sólo podían realizarse de manera totalmente artesanal, ya que no encajaban en los esquemas de la fabricación industrial porque las máquinas de tornear no podían fabricar unas hormas tan grandes. Es por ello que el hormero Pep Rotger les tuvo que tomar las medidas de sus pies de manera manual (con una cinta, un lápiz y un papel) y fabricar las hormas a la manera tradicional (cortando la madera con cuchillos y cepillos).
Sobre los motivos de la elección de zapatos mallorquines, Romay, que se reencontró el 31 de octubre de 2020 con el hormero Pep Rotger en nuestro museo en un emotivo encuentro para presentar la pieza del mes, explicó: “vine en Inca para hacerme unos zapatos porqué aquí se fabricaban los mejores zapatos del mundo “. Romay también se quedó sorprendido de la emotividad que existía en el mundo del calzado en la comarca: “lo importante es hacer lo que sea con ilusión: como estos zapateros, que a un pueblo del corazón de Mallorca han conseguido fabricar los mejores zapatos del mundo “. Ahora el Museo del Calzado y de la Industria tiene el honor de exponer estas hormas que muestran el inicio del proceso para la fabricación de los zapatos más grandes realizadas nunca en Mallorca.